<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom" version="2.0" xmlns:itunes="http://www.itunes.com/dtds/podcast-1.0.dtd" xmlns:googleplay="http://www.google.com/schemas/play-podcasts/1.0"><channel><title><![CDATA[Traficante de ideas]]></title><description><![CDATA[Laboratorio de lectura para imaginar otros futuros]]></description><link>https://www.traficantedeideas.club</link><image><url>https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!WCxU!,w_256,c_limit,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F040f80bc-457a-4235-acba-b102b4d8127b_1200x1200.png</url><title>Traficante de ideas</title><link>https://www.traficantedeideas.club</link></image><generator>Substack</generator><lastBuildDate>Thu, 02 Jul 2026 17:36:05 GMT</lastBuildDate><atom:link href="https://www.traficantedeideas.club/feed" rel="self" type="application/rss+xml"/><copyright><![CDATA[Traficante de ideas]]></copyright><language><![CDATA[es]]></language><webMaster><![CDATA[traficantedeideas@substack.com]]></webMaster><itunes:owner><itunes:email><![CDATA[traficantedeideas@substack.com]]></itunes:email><itunes:name><![CDATA[Fernanda Rocha]]></itunes:name></itunes:owner><itunes:author><![CDATA[Fernanda Rocha]]></itunes:author><googleplay:owner><![CDATA[traficantedeideas@substack.com]]></googleplay:owner><googleplay:email><![CDATA[traficantedeideas@substack.com]]></googleplay:email><googleplay:author><![CDATA[Fernanda Rocha]]></googleplay:author><itunes:block><![CDATA[Yes]]></itunes:block><item><title><![CDATA[Insectos, parásitos y nuevas formas de vivir juntos]]></title><description><![CDATA[Antes de abrir la primera p&#225;gina de Par&#225;sitos perfectos]]></description><link>https://www.traficantedeideas.club/p/insectos-parasitos-y-nuevas-formas</link><guid isPermaLink="false">https://www.traficantedeideas.club/p/insectos-parasitos-y-nuevas-formas</guid><dc:creator><![CDATA[Fernanda Rocha]]></dc:creator><pubDate>Sat, 06 Jun 2026 01:27:09 GMT</pubDate><enclosure url="https://substack-post-media.s3.amazonaws.com/public/images/8b130c39-74f4-4a73-a31d-d1359aa29656_1200x630.jpeg" length="0" type="image/jpeg"/><content:encoded><![CDATA[<p>Bienvenidos a la primera carta de nuestra comunidad de lectores. Cada dos meses leemos juntos un libro. Este bimestre es <em>Par&#225;sitos perfectos</em>, de Luis Carlos Barrag&#225;n, editado por Vestigio en 2021 y reeditado en 2024 por Caja Negra. Antes de comenzar, comparto algunas claves de lectura. No busco resumir ni decir c&#243;mo leer. <strong>Consideren estas claves como un mapa</strong> para entender mejor por qu&#233; elegimos este libro, qu&#233; preguntas llevar al leerlo y desde d&#243;nde propongo abordarlo.</p><p>Empiezo con quien escribe. Barrag&#225;n naci&#243; en Bogot&#225; en 1988 y estudi&#243; artes pl&#225;sticas. Antes de este libro, public&#243; dos novelas: Vagabundo Bogot&#225; (2011), nominada al Premio R&#243;mulo Gallegos, y El gusano (2018). Conviene saber que &#233;l tambi&#233;n ilustra lo que escribe. <em>Par&#225;sitos perfectos</em> incluye sus ilustraciones, numeradas bajo el t&#237;tulo como si fueran registros de patentes o planos de aparatos imposibles. Cuando lleguen a una ilustraci&#243;n, les sugiero que se detengan. Esta forma parte del texto tanto como las palabras.</p><p>Hay algo m&#225;s sobre Barrag&#225;n que vale la pena saber antes de entrar al libro. En un taller que dio en Buenos Aires, en lugar de hablar de teor&#237;a literaria, arranc&#243; mostrando fotos de una granadilla, una flor de maracuy&#225;, un br&#243;coli romanesco y un mineral llamado bismuto. Lo que le interesaba era el misterio que hay en sus formas. Eso dice mucho sobre de d&#243;nde sale su escritura. Cuando Barrag&#225;n escribe sobre insectos, par&#225;sitos y metamorfosis, est&#225; trabajando desde una fascinaci&#243;n genuina por la biolog&#237;a, por las formas que la naturaleza produce y que ya son, por s&#237; mismas, m&#225;s extra&#241;as que cualquier ficci&#243;n.</p><p>Ahora bien, quiero detenerme un momento para explorar un poco el origen de este libro. Muchos crecimos asociando la ciencia ficci&#243;n con el norte, con naves y robots traducidos del ingl&#233;s. Por eso cuesta recordar que Am&#233;rica Latina lleva m&#225;s de un siglo cultivando el g&#233;nero y, adem&#225;s, lo ha hecho desde una posici&#243;n particular: aqu&#237;, el futuro suele llegar tarde, roto o decidido en otra parte. As&#237;, la ciencia ficci&#243;n de la regi&#243;n aprendi&#243; a escribir desde ese lugar. La pregunta que la mueve rara vez es si la m&#225;quina nos salvar&#225; o nos destruir&#225;; m&#225;s bien, se trata de qui&#233;n paga las cuentas del progreso, qu&#233; cuerpos quedan fuera, qu&#233; ocurre cuando una tecnolog&#237;a pensada en otros lugares aterriza ac&#225;. Con esas preguntas, la regi&#243;n ha hablado de sus dictaduras, de la desigualdad, del extractivismo y de las migraciones. Todo eso respira en <em>Par&#225;sitos perfectos</em>.</p><p>Barrag&#225;n lo plantea de manera muy clara. Dice que la modernidad que nos prometieron qued&#243; cancelada. El futuro optimista de la ciencia y la tecnolog&#237;a, el de los carros voladores y las casas automatizadas, nunca se cumpli&#243;. Lo que vino en su lugar fue un tecnocapitalismo que destruye todo. Frente a eso, la ciencia ficci&#243;n que le interesa a Barrag&#225;n ya no se pregunta por c&#243;mo ser&#225; el futuro, sino por c&#243;mo buscar sentido en medio del caos. Y lo hace desde lo raro, lo que se transforma al contacto con otra cosa, lo que ya no es enteramente humano. <em>Par&#225;sitos perfectos</em> es exactamente eso.</p><p>Pienso en una antolog&#237;a que sali&#243; en 2021, compilada por el colombiano Rodrigo Bastidas, con un t&#237;tulo que me parece afortunado: <em><a href="https://proassetspdlcom.cdnstatics2.com/usuaris/libros_contenido/arxius/50/49312_El_tercer_mundo_despues_del_sol.pdf">El tercer mundo despu&#233;s del sol</a></em>. La idea que la sostiene es que Am&#233;rica Latina no espera turno para volverse moderna. Ya es un lugar donde los saberes antiguos, la ciencia, el realismo y la fantas&#237;a conviven sin un orden jer&#225;rquico. En esa antolog&#237;a apareci&#243;, de hecho, una versi&#243;n temprana de uno de los cuentos que van a leer. Menciono esto porque ilustra un punto sobre Barrag&#225;n, cuando &#233;l escribe sobre insectos y par&#225;sitos, no est&#225; reciclando un molde importado, sino que est&#225; pensando en su pa&#237;s con las herramientas del g&#233;nero.</p><p>Colombia tiene aqu&#237; un papel que quiz&#225; no esperan. En los &#250;ltimos a&#241;os se convirti&#243; en uno de los lugares donde la ciencia ficci&#243;n latinoamericana late con m&#225;s fuerza. Esto se debe, en buena medida, a editoriales peque&#241;as que se atrevieron a publicar lo que las grandes dejaban pasar. Por ejemplo, una de las que publican este libro, Vestigio, naci&#243; en Bogot&#225; con esa apuesta. Esta editorial recupera una tradici&#243;n que en el pa&#237;s hab&#237;a quedado arrinconada, vista con algo de desd&#233;n. Ahora la lleva a territorios nuevos: lo bizarro, lo extra&#241;o, la ficci&#243;n especulativa. Alrededor de la editorial creci&#243; una camada de escritores que se leen entre s&#237; y se empujan mutuamente. As&#237;, cuando leen a Barrag&#225;n, tambi&#233;n se asoman a esa escena. Es una conversaci&#243;n din&#225;mica que ocurre ahora y que, por su cercan&#237;a, nos interpela.</p><p>El libro es un conjunto de cuentos, no una novela. Eso cambia c&#243;mo se lee. Pueden tomarlos de a uno, dejar reposar cada historia, volver. Aun as&#237;, algo los enhebra y quiz&#225;s conviene saberlo. Casi todos los protagonistas comparten la misma situaci&#243;n de partida: est&#225;n al margen. Son migrantes, ancianos, personas despreciadas por su cuerpo. Es gente que la sociedad dej&#243; de mirar. A casi todos les ocurre una transformaci&#243;n. Se fusionan con un insecto, una m&#225;quina, un par&#225;sito o con otra identidad humana. Les sugiero que no lean esas metamorfosis solo como horror. En este libro, contagiarse no siempre da miedo. A veces se desea. Ah&#237; est&#225;, creo, el coraz&#243;n de las historias.</p><p>Y hay algo m&#225;s que conecta a todos estos personajes. A pesar de sus monstruosas transformaciones, todos buscan lo mismo: volver a ser reconocidos como personas. La migrante convertida en oruga-metro quiere que su amante la siga viendo. La profesora, fusionada con un carro-insecto, encuentra por primera vez un grupo en el que su apariencia no importa. El cocinero viejo, dentro de un exoesqueleto de cucaracha, descubre una comunidad que lo valora. La palabra &#8220;persona&#8221; proviene del teatro antiguo y designaba la m&#225;scara que permit&#237;a que la voz del actor se escuchara. En este libro, las simbiosis parasitarias funcionan de manera similar: le dan voz y visibilidad a quienes la sociedad hab&#237;a silenciado.</p><p>Tambi&#233;n considero que vale la pena detenerse en el t&#237;tulo. La palabra par&#225;sito carga con siglos de connotaci&#243;n negativa: es quien vive a costa de otro, quien no aporta, el indeseable. Sin embargo, Barrag&#225;n toma esa palabra y le da la vuelta. Para lograrlo, se apoya en una idea biol&#243;gica concreta que conviene tener a mano mientras leen. Esta idea surge a comienzos del siglo XX y, posteriormente, con m&#225;s fuerza, en los a&#241;os sesenta, cuando la bi&#243;loga Lynn Margulis propuso que las c&#233;lulas con n&#250;cleo, de las que estamos hechos, evolucionaron porque otras c&#233;lulas m&#225;s simples se metieron dentro y se quedaron a vivir. As&#237;, seg&#250;n esa idea, la vida compleja surgi&#243; de una alianza entre especies que aprendieron a habitarse mutuamente. El libro arranca con tres ep&#237;grafes que enmarcan esta tensi&#243;n: el primero es de Darwin y la selecci&#243;n natural; el segundo, de Kropotkin, el anarquista ruso que escribi&#243; sobre el apoyo mutuo entre las especies; y el tercero proviene de un manual de parasitolog&#237;a que, en pocas palabras, sostiene que la idea de que podemos vivir solos es falsa. Entre esos tres polos se mueve todo lo dem&#225;s. L&#233;anlos despacio antes de entrar al primer cuento.</p><p>Por otro lado, me gustar&#237;a mencionar que hay una pensadora que recorre este libro sin ser nombrada expl&#237;citamente. Platicarles un poco sobre ella puede servirles de br&#250;jula. Donna Haraway, fil&#243;sofa de la ciencia, escribi&#243; que nada se hace a s&#237; mismo; todo se hace con otros. Usa una palabra para eso: simpoiesis, hacer-con. Para explicarlo, Haraway propone pensar las comunidades como un mont&#243;n de composta: esa pila donde todo se mezcla y se descompone, y de ah&#237; sale vida nueva. Frente a las sociedades humanas que se organizan separando lo limpio de lo contaminado, lo familiar de lo extra&#241;o, lo propio de lo invasor, Haraway imagina comunidades armadas precisamente en las zonas de contacto, en las fronteras, donde las especies se enredan. No hace falta que lean a Haraway para entrar al libro. Sin embargo, si llevan esa idea, las transformaciones de los personajes empiezan a leerse de manera distinta: ya no parecen castigos ni repulsivos, sino como entradas a una nueva comunidad.</p><p>Por &#250;ltimo, d&#233;jenme sugerirles, sin dar spoilers, en qu&#233; fijarse en algunos cuentos. El primer cuento del libro, &#8220;No es un metro, pero es algo&#8221;, transcurre en una Bogot&#225; dividida en sectores numerados tras una cat&#225;strofe, aunque el texto nunca llega a nombrarla por completo. Despu&#233;s, el sistema de transporte p&#250;blico est&#225; a cargo de unas orugas gigantes y aqu&#237; quienes se convierten en esas orugas son justamente los desplazados y los migrantes. F&#237;jense en la transici&#243;n de la protagonista: c&#243;mo insiste en ser &#250;til y en aportar su granito de arena. Esa frase dice mucho sobre qu&#233; clase de dignidad le ofrece y qu&#233; le niega su nueva forma.</p><p>En &#8220;Carretera negra&#8221;, una profesora maltratada por sus alumnos y por su cuerpo se fusiona con un autom&#243;vil, un escarabajo. El tema es el deseo y el poder. La pregunta es: &#191;qu&#233; hace alguien cuando, al fin, encuentra un sitio donde su apariencia no importa? &#8220;&#201;xodo X&#8221; toma otro rumbo. Un estadounidense comienza a transformarse, de un d&#237;a para otro, en un colombiano negro y debe migrar a otro pa&#237;s. Quiz&#225; sea el cuento en el que la cr&#237;tica al racismo y a las fronteras es m&#225;s evidente. Adem&#225;s, tiene un humor seco que no conviene pasar por alto.</p><p>El cuento que da t&#237;tulo al libro, &#8220;Par&#225;sitos perfectos&#8221;, lleva la simbiosis al extremo. Los &#8220;bios&#8221; son personas que se funden con par&#225;sitos y ofrecen su cuerpo a otras especies. El narrador, estudiante de biolog&#237;a, se enamora de uno y queda dividido entre asco y fascinaci&#243;n. Si debiera elegir un cuento para entender el sentido del libro, ser&#237;a este. &#8220;Cucarato&#241;o&#8221; cierra el arco con un cocinero viejo a quien el Estado ofrece un exoesqueleto: el de una cucaracha, el animal que siempre odi&#243;, como soluci&#243;n al problema de las pensiones. Lean ese cuento pensando en qu&#233; significa volver a pertenecer cuando ya nadie te necesita.</p><p>Para completar el panorama tem&#225;tico, no todo el libro trata sobre comunidades. Hay un grupo de cuentos que mira hacia adentro, hacia el trauma y la memoria de una sola persona. En &#8220;Simbiosis&#8221;, alguien busca recuperar recuerdos que una droga le borr&#243;. En &#8220;Cent&#237;pode Azul&#8221;, un par&#225;sito sirve para editar la memoria. En &#8220;T&#250;neles&#8221;, el narrador intenta recuperar a una pareja que desapareci&#243;. Menciono estos porque ofrecen otra puerta de entrada. Si las comunidades parasitarias les resultan demasiado extra&#241;as al principio, quiz&#225; estos cuentos m&#225;s &#237;ntimos sean un mejor punto de partida.</p><p>Una &#250;ltima cosa antes de soltarles en el libro. Hay una etiqueta asociada a esta obra: <em><a href="https://www.gaceta.unam.mx/el-new-weird-latinoamericano-cuestionamiento-a-la-realidad/">New Weird</a></em>. Es un r&#243;tulo que proviene del mundo anglosaj&#243;n y que, en teor&#237;a, describe ficciones en las que se cruzan el horror, la ciencia ficci&#243;n y la fantas&#237;a, sin pertenecer del todo a ninguna de ellas. El propio Barrag&#225;n ha contado que, cuando empez&#243; a publicar, alguien le dijo que lo que escrib&#237;a era <em>New Weird</em> y que &#233;l no sab&#237;a qu&#233; significaba. Le parece ir&#243;nico que lo clasifiquen en una categor&#237;a que ni sus propios defensores logran definir con precisi&#243;n. La acad&#233;mica Claire Mercier, que ha estudiado su obra en detalle, tambi&#233;n cuestiona la utilidad del t&#233;rmino. Barrag&#225;n prefiere pensarlo de otra manera: como algo emparentado con lo <em>queer</em>, una categor&#237;a que existe para no tener que encajar en las categor&#237;as existentes. Si entran al libro para confirmar la etiqueta, se van a perder lo m&#225;s interesante. Lo que Barrag&#225;n hace es tomar el miedo al contagio y a la mezcla que define al g&#233;nero y convertirlo en deseo, en pertenencia, en una forma distinta de imaginar c&#243;mo vivir juntos.</p><p>Eso es todo por ahora. Lean a su ritmo. Det&#233;nganse en las ilustraciones. Vayan anotando d&#243;nde sienten repulsi&#243;n y d&#243;nde, en cambio, sienten algo parecido a la ternura. Anoten tambi&#233;n las preguntas que les vayan surgiendo y todo aquello que les interese, les llame la atenci&#243;n o simplemente quieran problematizar. Cuando nos juntemos de nuevo a conversar, esos ser&#225;n los lugares interesantes a explorar.</p><p>&#161;Nos vemos en el futuro!</p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[¿Puedes guardar un secreto?]]></title><description><![CDATA[S&#237; de nuevo, pero presiento que &#233;sta es la definitiva]]></description><link>https://www.traficantedeideas.club/p/puedes-guardar-un-secreto</link><guid isPermaLink="false">https://www.traficantedeideas.club/p/puedes-guardar-un-secreto</guid><dc:creator><![CDATA[Fernanda Rocha]]></dc:creator><pubDate>Fri, 08 May 2026 13:19:55 GMT</pubDate><enclosure url="https://substack-post-media.s3.amazonaws.com/public/images/89e0075e-29d0-4c51-9a6b-17ddecc6d062_1200x630.jpeg" length="0" type="image/jpeg"/><content:encoded><![CDATA[<p>Este proyecto lleva tiempo cambiando de forma. Ha tenido otros formatos, otros alcances. Hoy a la distancia puedo comprender que en el fondo, cada versi&#243;n giraba alrededor de lo mismo: la necesidad de leer con m&#225;s calma, pensar con m&#225;s rigor y conversar sobre lo que nos inquieta del presente y de los posibles futuros. De ah&#237; nace esta nueva versi&#243;n de Traficante de ideas, despu&#233;s de casi un a&#241;o sin escribir.</p><p>Traficante de ideas ahora es un laboratorio de lectura para imaginar otros futuros.</p><p>Le llamo laboratorio porque la intenci&#243;n no es acumular libros le&#237;dos ni producir rese&#241;as para el algoritmo. Lo que me interesa es crear un espacio donde las ideas que encontramos en la filosof&#237;a, las humanidades, las ciencias sociales y la ciencia ficci&#243;n latinoamericana puedan trabajar. Donde podamos detenernos en un argumento, formularnos preguntas inc&#243;modas y usar la lectura como una herramienta para pensar el mundo en el que vivimos y los mundos que podr&#237;amos habitar.</p><p>Vengo de la prospectiva y los estudios de futuros. Los &#250;ltimos a&#241;os he ido incorporando la filosof&#237;a a mi pr&#225;ctica, y eso ha transformado la manera en que entiendo mi propio trabajo. Los futuros posibles no se construyen solamente con metodolog&#237;as y escenarios. Tambi&#233;n se construyen leyendo con atenci&#243;n, discutiendo con otras personas y dejando que ciertas ideas modifiquen nuestras formas de mirar. Este laboratorio es el lugar donde convergen esas dos b&#250;squedas.</p><h2><strong>C&#243;mo funciona</strong></h2><p>Cada ciclo dura dos meses y se organiza alrededor de un libro. En el primer mes abrimos la lectura: contexto del autor y la obra, claves de entrada al texto, preguntas que orienten una lectura activa. En el segundo mes cerramos el ciclo con una conversaci&#243;n m&#225;s profunda sobre lo que el libro pone a trabajar en nosotros, lo que cuestiona, lo que abre.</p><h2><strong>Dos formas de participar</strong></h2><h3>Membres&#237;a gratuita</h3><p><strong>Traficantes curiosos</strong> que quieren seguir el proyecto a su ritmo. Incluye comunidad privada, una newsletter mensual con notas de lectura, rese&#241;as, recomendaciones y las preguntas que vamos abriendo en cada ciclo. Tambi&#233;n recibir&#225;s noticias sobre pr&#243;ximos libros, talleres, conversaciones y alianzas con librer&#237;as.</p><h3>Membres&#237;a de laboratorio &#183; $199 MXN/mes</h3><p><strong>Traficantes conspiradores</strong> que quieren leer en compa&#241;&#237;a y participar en la conversaci&#243;n. Incluye una sesi&#243;n mensual en vivo (los primeros viernes de cada mes, de 6:00 a 7:30 pm hora de M&#233;xico), materiales de lectura, comunidad privada, archivo completo del ciclo y beneficios con librer&#237;as aliadas.</p><h2><strong>Primer ciclo: junio&#8211;julio 2026</strong></h2><p>Empezamos con Par&#225;sitos perfectos de Luis Carlos Barrag&#225;n Castro, un libro de cuentos de <em>biopunk</em> colombiano que explora la relaci&#243;n simbi&#243;tica entre cuerpos humanos, m&#225;quinas y lo viviente. Barrag&#225;n construye mundos donde lo que consideramos normal muta en mecanismos bioartificiales, futuros tecnocham&#225;nicos y subculturas que buscan la perfecci&#243;n a trav&#233;s del mutualismo. Es ciencia ficci&#243;n latinoamericana que no mira al espacio exterior para encontrar el futuro, sino que lo busca en las transformaciones del propio cuerpo y del tejido social.</p><p>Eleg&#237; este libro para abrir el laboratorio porque condensa varias de las preguntas que nos van a acompa&#241;ar: qu&#233; relaci&#243;n tenemos con la tecnolog&#237;a que nos habita, qu&#233; significa evolucionar cuando los l&#237;mites de lo humano se vuelven porosos, y qu&#233; tipo de futuros puede imaginar la ficci&#243;n cuando se escribe desde Am&#233;rica Latina.</p><h2><strong>Por qu&#233; leer as&#237;</strong></h2><p>Hay algo que la lectura compartida hace y que la lectura solitaria no puede: pone las ideas en fricci&#243;n. Una frase que a ti te pas&#243; desapercibida puede transformar la lectura de alguien m&#225;s. Una pregunta que alguien formula desde su experiencia puede abrir una veta que el texto solo insinuaba. Leer en comunidad no es un ejercicio de socializaci&#243;n, es una forma de multiplicar lo que un libro puede hacer.</p><p>Desde los futuros llevo a&#241;os trabajando con la convicci&#243;n de que imaginar futuros diferentes requiere herramientas diferentes. La filosof&#237;a me ha dado algunas. La ciencia ficci&#243;n, otras. La conversaci&#243;n pausada y rigurosa con otras personas que leen, tambi&#233;n. En este laboratorio, esas herramientas se encuentran.</p><p>Si te interesa, por ahora lo que puedes hacer es <strong><a href="https://nas.com/traficante-de-ideas">registrarte a la comunidad</a></strong> para ir teniendo acceso a nuestro grupo privado de WhatsApp.</p><p><strong>Nos vemos en el futuro.</strong></p><p></p>]]></content:encoded></item></channel></rss>